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      Varias veces durante el 2015 nos planteamos con Gus si íbamos a viajar a Buenos Aires para las fiestas. Entre que compramos la Kangoo, y que fuimos viendo las reparaciones que debíamos hacerle, incluyendo la VTV, sin la cual no podíamos viajar, en determinado momento decidimos que no haríamos el viaje.

       Pero resulta que el 25 de diciembre a la noche nos llamaron los primos Kari, Pablo, Mara, Darío que todavía estaban de joda reunidos en la casa de los dos primeros. Palabra va, palabra viene, nos querían convencer de hacer el viaje. Cuando les contamos que a la Kangoo había que hacerle mucho para poder viajar, que había que hacer varias de esas cosas en Neuquén capital, y que era un bolonqui, nos contestaron “Y bueno, se van a Neuquén, se quedan un par de días, y después se vienen para acá”.

Estos primos

     La cosa que nos picó el bichito, y al día siguiente, que era sábado, le digo a Gus: “Es una locura lo que te voy a proponer, pero… ¿Vos tenés mucho pendiente en la Imprenta? Porque podríamos salir el lunes a Neuquén, quedarnos un par de días, hacer todo, y seguir para Buenos Aires el miércoles, onda de llegar a última hora de ese mismo día…”

    Y así fue nomás, a las corridas preparamos todo, nos organizamos, y el lunes al mediodía salimos para Neuquén. Con la Kangoo teníamos dos problemas mayores que resolver antes de hacer la VTV, algo del tren delantero, que no habíamos detectado exactamente cuál era el problema, y cambiar el parabrisas, para luego poder hacer la VTV (que esperábamos llegar a hacerla el martes a última hora, onda de bien tempranito el miércoles salir para Buenos Aires.

      Durante los dos días que debíamos estar en Neuquén, nos quedamos en un Hostel de Plottier (el siguiente pueblo después de Neuquén, hacia el oeste), muy bueno, y que aceptan mascotas… Hostel Yapay Peñi.

Yapay Peñi

       Ese lunes, cuando llegamos a Neuquén, comenzamos a buscar un lugar donde hacer los arreglos del tren delantero, sin suerte, ya que todos estaban hasta las manos. Para el martes ya teníamos reservado el turno para cambiar el parabrisas, y debíamos dejar la Kangoo en el lugar a las 8:30 de la mañana, y la retirábamos a las 16:30. Finalmente, previa revisión del caso, en un lugar nos dijeron que llevarámos la Kangoo al salir del lugar del parabrisas, que la iban a tomar para hacerle el tren delantero. Ese fue el primer retraso que sufrimos, ya que el plan era solucionar eso el lunes, para el martes ya ir a la VTV antes de que cerrara a las 17:30 hs…

       El martes, dejamos la Kangoo y nos fuimos por ahí con Auca, haciendo pequeños trámites que teníamos pendientes por el centro de Neuquén, y hacer pasar el tiempo hasta las 16:30 que pudiéramos retirar la camioneta. Hasta nos hicimos una siestita a la sombra de un árbol del Parque Central…

Atorrando en Neuquén

       A la hora señalada, retiramos la Kangoo, la llevamos al otro taller, y de nuevo, nos fuimos por ahí a matar el tiempo. El segundo retraso lo sufrimos cuando, al volver a buscar la camioneta, nos encontramos con la sorpresa de que no habían hecho nada. Para peor, nos querían convencer de que la dejáramos que la hacían al día siguiente y la podíamos retirar al mediodía. Nuestra indignación fue mucha, ya que le habíamos explicado a esta gente de nuestro apremio. Entonces le dijimos que no, que nos la llevábamos y que no haríamos el trabajo. Allí salió el jefe, o capataz, o dueño, y trató de convencernos de que la dejáramos, que nos la entregaba para las 9:30 am. Obviamente desconfiados, ya nos habían mentido una vez, no lo aceptamos. Nos fuimos.

      Esa noche decidimos: mañana hacemos la VTV a primera hora… depende de lo que nos digan que hay que hacerle, vemos si lo podemos resolver en el día, y salimos igual; si no, cancelábamos el viaje. También decidimos esto, porque luego de que revisaran la camioneta en cuatro lugares diferentes, todos decían algo distinto.

       El miércoles nos despedimos temprano de la gente del Hostel, y fuimos a hacer la VTV. Oh sorpresa, “se te acabaron las vacaciones flaco, con la rótula izquierda en ese estado no pueden salir a la ruta”. Ninguno de los que revisaron antes la Kangoo habían visto esa rótula…

      “Deben cambiar los amortiguadores, pero eso no es urgente, este viaje lo pueden hacer”. Eso era algo que más o menos sabíamos que podía ser parte del problema. Pedimos una recomendación al técnico de la VTV, y nos fuimos a buscar un lugar en donde hacerle esos trabajitos. Después de dar varias vueltas, sólo pudimos hacerle lo de la rótula, el balanceo y alineación… o eso yo entendí… Gustavo sabía que la alineación no se la habían hecho. Volvimos a la VTV, salimos con la aprobación y la recomendación de cambiar los amortiguadores antes de volver de Buenos Aires. Cargamos gnc, y salimos pal norte, hacia la triple frontera entre Neuquén, Río Negro y La Pampa.

       130 km mas tarde ocurrió el tercer retraso… En el medio de esos kilómetros le grité a Gus “¿¡Cómo que no le hicieron la alineación!?!?” La camioneta se bamboleaba de tal forma que así no podíamos seguir… Aceleraba, se iba para la izquierda, frenaba, se iba pa la derecha… ¡MAL! Ahí, por segunda vez, casi cancelo el viaje. Encima llovía…

      Paramos en Cacique Catriel, y luego de dar varias vueltas, porque no encontrábamos el lugar, y de esperar a que abriera a las 16:30 hs, dimos con un taller que nos hizo el trabajo, muy bien y más barato de lo que salía hacerlo en Neuquén. A las 17:30 volvimos a tomar la ruta. Ya ese miércoles no llegábamos.

      En el camino nos encontramos con esta nube… ¿tendrá un OVNI detrás?

Viaje ida

      En Buenos Aires, mientras tanto, aguardaban noticias nuestras sólo DOS personas, que debían guardar el secreto para no estropear la sorpresa… Marta y Nancy, una de cada lado de nuestras familias. Decidimos hacer noche en Macachín, La Pampa, en un Petit Hotel que conocemos y que nos aceptan con Auca. A las 9:00 de la mañana siguiente, ya estábamos tomando la ruta nuevamente.

EL padre

      Llegamos a Buenos Aires, y en particular, a la casa de mi viejo (donde habíamos planificado hospedarnos, aunque él no sabía nada) en Ciudad Evita a las 14:45, del jueves 31 de diciembre de 2015… Y allí empezó la odisea de caras de sorpresa y reencuentros, primero que nada con los viejos de un lado y el otro… ¡Lástima que no se nos ocurrió sacar foto a las caras!

tío y sobrinas

      A la mayoría de la familia, sin embargo, les dimos la sorpresota recién el primero de enero, cuando en manada todos se dirigieron a la clásica reunión en la casa de mi viejo, y donde nosotros nos dimos el lujo de abrirles la puerta y verles las caras…

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      Por supuesto, una de las razones de estar allí para el primero de enero, era poder jugar al Clásico, el Partido de Tute Cabrero esperado todo el año… ¿Que gané, ja! Junto con mi primucha, Karina.

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       Nos quedamos hasta el sábado 9, día en que pegamos la vuelta, ya que los clientes de la Imprenta nos esperaban. En esos días morfamos como locos, chupamos de lo lindo (cerveza y vino, no sean mal pensados, che!), visitamos gente a lo perro, arreglamos la Kangoo, e hicimos compras de cosas que en Neuquén no se conseguían o estaban demasiado caras… (una vergüenza la monopolización de Windows del mercado de notebooks neuquino, tuve que ir a Buenos Aires para poder comprar una con Linux, y sin esa porquería en ninguna partición, y además, la pagué $4000 más barata… se joden los mercados neuquinos por idiotas).

       En el camino de vuelta, que también lo hicimos con algo de lluvia… (por suerte, la ruta del desierto a pleno sol es insoportable, aún con aire acondicionado), Gus sacó esta foto…

Viaje vuelta

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